Dejé de escribir.
Una parte de mí me dice que dejé de escribir al mismo tiempo que dejé de ser yo. Hay un romanticismo inexplicable asociado a la vida corporativa, en donde un título puede llegar a definir nuestro valor o qué tanto se justificó lo que pagaron nuestros padres por una escuela, las maestrías, los estudios internacionales… De cierta manera, el mundo y la sociedad nos hacen pensar que si no escalamos el “ladder”, como se dice en el mundo laboral, no sirvió de nada todo lo que invertimos. Y ahora que se acerca mi último día en este mundo corporativo, comienzo a experimentar un vacío inmenso del tiempo que invertí, las energías, las ganas y que creo muy pocos, si no es que nadie, en realidad ponderó (bueno, Mario sí porque el pagó los platos rotos). Ha sido tremendamente doloroso terminar esta etapa con el peor resultado en encuestas de satisfacción, en retroalimentación como líder y creo que es un aprendizaje y una lección de vida de que no importa qué hagamos, no importa qué tanto nos esforcemos, no importa qué tanto corazón le pongamos a las cosas laborales corporativas, en realidad la única retroalimentación que importa es la de nuestra familia, la de nuestros hijos, la de nuestras amistades y quienes están ahí en nuestros momentos buenos, malos y peores. Y no me malinterpreten, no es que no sea agradecida de todo lo que el trabajo me ha dado, sin duda fue un vehículo para hacer realidad muchas metas (no sueños). Lo irónico es que me desviví por ser una líder, entre comillas, “buena” cuando en realidad lo que realmente importaba era desvivirme por ser una buena madre, una buena hija, una buena esposa y una buena persona. Y yo creo que eso ha sido lo más triste, darme cuenta que nada de lo que hice en el mundo corporativo, en realidad, valió la pena (para quién, para qué…).

Hola Adri, gracias por tus palabras, sin duda Dios nos pone donde necesitamos estar. Justo estoy atravesando esa crisis existencial entre que tanto merece la vida profesional y que tanto estoy sacrificando de lo que realmente me importa. A veces solo necesitamos saber que alguien mas nos entiende.
ReplyDeleteSin duda, eres admirable tanto por lo que has logrado, hasta donde has llegado y no solo en lo profesional, tienes una hermosa familia y las grandes personas son tambien de grandes decisiones..!! Sin miedo al éxito, como dicen.. en donde sea, pero plena y feliz. Un abrazo.
ReplyDeleteMe encanta que estés de regreso, el primer paso para reencontrarse, pero creo que jamas volvemos a ser los únicos fuimos, y esta genial !!! Yo que te conocí "chiquita" he visto tu evolución aunque sea de lejos, en lo personal, en lo laboral y digo que increíble ser humano la flaquita como te digo de cariño, siempre has sido un ser humano hermoso, y ahora hermoso y sabio, te quiero mucho 💕 todo encuentra su lugar , fe 💕
ReplyDeleteManita, el verdadero valor viene de las interacciones con las personas, justo como pusiste en tu ejemplo.
ReplyDeleteDurante varios años, ese mismo “compromiso social” me acechaba y me perseguía… hasta que entendí que el verdadero valor lo obtiene uno de aquellas personas en cuya vida logra generar un impacto, siendo ejemplo y tomando decisiones desde el corazón, encaminadas siempre a una pequeña mejora.
Al final, se trata de ser mejor hoy que ayer.
Te amo, besos.